8 de diciembre de 2011

La sonrisa interna


La Sonrisa Interior nos enseña como reconocer las cualidades positivas que nos son inherentes, y no sólo nuestros puntos negativos. Con una práctica constante lograremos conocernos tal como somos; podremos descubrir nuestras virtudes así como nuestras aflicciones. Esto nos ayuda a construir una autoimagen más realista y saludable, que pueda permanecer en estrecho contacto con la realidad. Al practicar la Sonrisa Interior ejercitamos nuestra habilidad para amar, comenzando por nosotros mismos y con nuestro propio cuerpo. Al aprender a amar y a aceptarnos a nosotros mismos se nos hará natural y fácil extender este amor hacia fuera y a la vez amar y aceptar a otras personas, sitios y situaciones.
La Sonrisa Interior es uno de los mejores ejercicios para controlar el estrés por lo  fácilmente que induce a un estado de relajación profunda. La relajación profunda disuelve tensiones físicas y mentales cuando estas ocasionan bloqueos energéticos o energías adversas. 

En este vídeo Mantak Chia, el maestro Taoísta más conocido, explica cómo hacerla:
  • Relájate y respira profundamente sentada en postura de meditación.
  • Con los ojos cerrados lleva la atención a las plantas de los pies. Siente la conexión con la tierra y la energía que atraviesa tus pies, asciende por las piernas y llega hasta tu abdomen.
  • Visualiza un rostro radiante a un metro de distancia. Sonríe y siente esta energía amorosa que entra por el tercer ojo.
  • Sonríe a tu ombligo y siente que la energía radiante desciende por la parte frontal de tu cuerpo hacia tu centro abdominal, a unos 4 centímetros por detrás del ombligo. Si colocas la palma ahuecada a la altura del ombligo recibirás más fácilmente la cascada de energía que se desprende de tu rostro radiante.
  • Tócate el corazón con las puntas de los dedos. Sonríele e imagina que se abre como una rosa floreciente de amor. Siente cómo irradia esta energía por todo tu cuerpo.
  • Vuelve a llevar energía amorosa a tu ombligo y siente cómo fluye hasta él desde el corazón.
  • Sonríe a tus órganos genitales mientras te tocas el vientre y la pelvis con las manos. Siente tu útero, ovarios y clítoris plenos de energía y amor en tu interior. Siente amor por tus genitales.
  • Lleva la energía amorosa de tus órganos sexuales a tu ombligo. Haz girar la energía de los mismos mezclándola con la energía del corazón. Comienza en el centro del ombligo y visualiza una espiral que primero gira hacia fuera y luego hacia dentro. Para favorecer su absorción puedes mover la energía frotándote el abdomen con la mano.

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